El matadero. Original/Adaptación

Echeverría a través de El Matadero construye una crítica al rosismo identificando como “centro de la Federación”. Institución en la que día a día los límites entre lo animal y lo humano se vuelven borrosos y problemáticos.

El corazón de la Federación rosista aparece así como un carnaval bárbaro en el que rige la ley del más fuerte. Está la muerte a la vuelta de la esquina, se habla mal, se come peor, no se tienen modales ni signos de buena educación y en donde pensar distinto (y verse distinto) constituye riesgo de muerte. El unitario del relato es una caricatura tan extrema como la de los federales, muere por mostrar atrevidamente (en su atuendo y en su corte de pelo) que no adhiere a los principios de la Federación.

Echeverría no era unitario. Sin embargo, pone en ese personaje mucho de lo que él y sus compañeros valoraban: la buena educación, la vestimenta arreglada de acuerdo con la moda europea, la valentía, la distancia de la plebe. Es probable que el escritor sufriera en vida algún tipo de censura a su modo de vestir y andar, o al menos alguna que otra mirada cuestionadora.